Estimula la producción de colágeno, mejora la hidratación de la piel, reduce la inflamación, previene el envejecimiento prematuro y promueve la cicatrización.
Una deficiencia de vitamina D puede dificultar el embarazo y los niveles adecuados pueden evitar riesgos como la preeclampsia y la diabetes gestacional.
La vitamina D es necesaria para que los músculos se muevan y para que los nervios transmitan mensajes entre el cerebro y el cuerpo.
Ayuda a absorber el calcio, un mineral esencial para la construcción y mantenimiento de huesos sanos.
Ayuda a regular la respuesta del cuerpo a las infecciones y a prevenir enfermedades autoinmunitarias.