¡Ring, ring! Ona se cae de la cama. No pegó ojo anoche. Hoy es su primer día de colegio, y no ha pegado ojo: ¡está tan nerviosa y emocionada! Por suerte, está en buena compañía. Desde un rincón de su habitación, su tigre de peluche la observa atentamente: ¡ya se siente un poco mejor! Aunque para afrontar el resto del día, necesitará calma, ayuda y algo de orientación. Todos dicen que la pequeña Ona es diferente y que a menudo pierde los estribos. Pero Ona no es agobiante, ni rara, ni consentida, ni ruidosa. Simplemente siente las cosas con mucha intensidad, y poco a poco, todos debemos aprender a convivir y a respetar la diversidad. ¿Cómo? Con amabilidad, límites y mucha serenidad.