Teresa Montenegro ha desaparecido y culpan a su marido de haberla asesinado. El único testigo es Candelaria Aguablanca, la sirvienta. El fiscal designado para resolver el caso decide trasladarse a El Caimán, localidad de Candelaria. Allí espera atar cabos sueltos, pero se encuentra con las fascinantes y desgarradoras historias de mujeres condenadas a servir en casa ajena. Las pesquisas y entrevistas que realiza el fiscal para encontrar el cuerpo de Teresa (porque, según dicen, sin cuerpo no hay delito)