Cuando conocemos a alguien, no pensamos que la relación pueda romperse algún día. Pero sucede, y aunque los finales son normales e incluso necesarios, pueden ser uno de los momentos más vulnerables de nuestra vida. Sin embargo, si tenemos las herramientas para superarlo, una ruptura también puede ser un punto de inflexión vital que nos brinde la oportunidad de conocernos en profundidad y aprender a estar con nosotros mismos.