La situación familiar de Charlie es complicada: su padre está en el centro penitenciario y su madre no puede cuidarla, por lo que tiene que mudarse con su tía y su tío Bertha y Gus en Colby, un pequeño pueblo de Carolina del Norte. Esto definitivamente no formaba parte de sus planes, y peor aún... ¡podría impedir que su misterioso deseo se haga realidad! Por eso Charlie no puede dejar de pensar en cómo volver a Raleigh para estar con su familia, pero todo cambia cuando conoce a Lucky Bones, un perro callejero que se gana su corazón, y a Howard, la única persona que habla con ella en su nueva escuela.