En una torre junto al Mediterráneo, en busca de la foto que nunca pudo tomar, un ex fotógrafo pinta un gran fresco circular en la pared: el paisaje atemporal de una batalla. Lo acompaña en la tarea un rostro que regresa del pasado para cobrar una deuda mortal y la sombra de una mujer desaparecida hace diez años. El pintor de batallas arrastra al lector, subyugado, por la compleja geometría del caos del siglo XX: arte, ciencia, guerra, amor, lucidez y soledad se conjugan en el vasto mural de un mundo que agoniza.