No depende de un micrófono para "escuchar" la nota, sino que siente la vibración directamente de la madera del instrumento. Esto significa que afina a la perfección incluso en lugares ruidosos (como un ensayo o un concierto).
Al ser cromático, reconoce todas las notas musicales (los 12 semitonos). Por lo tanto, no está restringido a la afinación estándar de una guitarra; sirve para afinaciones alternativas, tonos más bajos o instrumentos completamente distintos.
Funciona de maravilla en guitarras (eléctricas, acústicas o clásicas), bajos, ukeleles, mandolinas, banjos e incluso violines.
Su mecanismo de doble giro permite acomodarlo en el clavijero de casi cualquier instrumento, ya sea en la parte delantera o trasera, sin importar la forma del cabezal o si el músico es diestro o zurdo.