Alejandro Zambra regresa triunfalmente a la novela con este magnífico libro sobre familias mixtas, poetas y poetastros. Una hermosa, desenfadada y divertidísima declaración de amor a la poesía. Durante gran parte de la novela, Gonzalo es un poetastro que aspira a ser poeta y un padrastro que se comporta como si fuera el padre biológico de Vicente, un niño adicto a la comida para gatos que años después se niega a estudiar en la universidad porque su mayor sueño es convertirse —también— en poeta, a pesar de los consejos de Carla, su orgullosa y solitaria madre, y de León, un padre mediocre dedicado a coleccionar coches de juguete. El poderoso mito de la poesía chilena —un personaje secundario afirma, aludiendo a los veredictos de la Academia Sueca, que los chilenos son bicampeones mundiales de poesía.