Verano de 1939. Un hombre muere por intoxicación aguda en el Hospital de San Juan de Dios de Amatitlán. Su mujer e hijos son acusados de haberlo envenenado y el caso estalla en el seno de una tranquila sociedad guatemalteca. La historia explora distintos niveles discursivos de un hecho real que nos adentra en la dinámica criminal de la región.