Paula tiene cinco años y le gusta mucho el helado, especialmente todos los sabores de helado. De camino a casa, ella y su papá pasan por una heladería. Paula le pregunta a su papá si puede tomar una paleta helada. El padre, que conoce bien los gustos de Paula, le pregunta si el polo que quiere es el morado. ¡Qué feliz está la niña! Paula ya sabe leer algunas letras. Tal vez sepa leer lo que hay en el envoltorio del helado. "Leo: polo", dice feliz. Entonces, como sabe que los papeles no se tiran al suelo, le pide ayuda a su padre, ya que ella sola no puede llegar a la boca de la papelera. Su papá la levanta y Paula tira el envoltorio del polo a la basura.