Algo se agita en tu interior, pero ha sido silenciado, gravemente debilitado y malinterpretado. Debes creer que Dios no te ha olvidado. No te ha dejado de lado. No estás loco, Profeta, ¡levántate! Sal de tu cueva y atrévete a proclamar la palabra del Señor. Dios te llama a ser su trompeta y a dar la voz de alarma. El Cuerpo de Cristo necesita urgentemente profetas que despierten y den un paso al frente. Tanto si nunca has pronunciado una palabra profética como si usas activamente tu don, el reconocido autor John Eckhardt ofrece una enseñanza inspiradora sin igual. Revela con valentía las características de un profeta, que tal vez estén latentes en tu vida, para que Dios te impulse a cumplir tu llamado.