Como ya sabéis, el origen de mis libros ha sido una especie de catarsis en cuanto a compartir algunos acontecimientos de mi vida y de mi día a día, que finalizan con la expresión saldiad del corazón de... ¡Qué hueva! Son tantos los momentos que he querido compartir, que decidí exhibir este segundo libro con la esperanza de que entre sonrisas y lágrimas, mis lectores puedan reflexionar seriamente y divertirse. No hay duda de que empiezo a pensar que compartir estos momentos es parte de mi legado.