Nunca volverás a respirar igual. Da igual lo que comas o cuánto ejercicio hagas; da igual que seas joven, fuerte e inteligente. Tu salud depende fundamentalmente de cómo respiras. Y lo estás haciendo mal. ¿Sabías que, de las 5400 especies de mamíferos, somos los únicos con dientes torcidos? Hace 150 años, los humanos dejamos de masticar y, con ello, no solo comenzó un proceso de deformación de la mandíbula, sino que también empezamos a respirar por la boca en lugar de por la nariz.