Escrita en el siglo IV a. C., la «Retórica» puede considerarse un tratado fundamental sobre el arte de la persuasión y una de las contribuciones más significativas de la prodigiosa mente de Aristóteles al mundo de la filosofía. Desarrollada a lo largo de los años, esta obra surgió como una respuesta crítica y, a la vez, una ampliación de las ideas de Platón. Sin embargo, Aristóteles llevó el análisis del discurso a un nuevo nivel, estructurando principios que aún hoy influyen en la teoría del lenguaje, la comunicación y la argumentación. Este conjunto de ideas se convertiría, con el tiempo, en la piedra angular de toda una rama del pensamiento occidental: la filosofía del discurso.