El mundo se enriquece a un ritmo desconocido. Los países más poblados del planeta, como la India y China, crecen a tasas extravagantes. Cada vez la riqueza es mayor y paradójicamente la miseria se expande: en las naciones ricas, como en los países en desarrollo, los nuevos pobres son cada vez más numerosos, poniendo así en cuestión una prosperidad que parece haberse vuelto frágil. Cohen se propone demostrar que la globalización no es responsable del fenómeno.