Adaptada tantas veces a la gran pantalla, desde la versión protagonizada por Douglas Fairbanks (1922) y sobre todo Errol Flynn (1938) hasta la más moderna de Russell Crowe, la historia del caballero sajón que robaba a los ricos para repartir su botín entre los necesitados sigue vigente hoy en día, habiéndose convertido en un mito universal de todos los tiempos, un adalid de la rebelión contra el tirano. Con ella revivimos aquellos duros tiempos medievales donde predominaban los castillos y los villanos, los obispos soberanos y los clérigos, los torneos, los caballeros y las damas gentiles, y los juglares que cantaban las hazañas de los héroes del pueblo llano.