Dos médicos en la misma ciudad pueden dar diagnósticos diferentes a pacientes idénticos; dos jueces pueden dictar sentencias diferentes por delitos similares; nosotros mismos podemos decidir una cosa u otra según sea la mañana o la tarde, o se acerque la hora de comer. Estos son ejemplos de ruido: el sesgo que conduce a la variabilidad en los juicios que deberían ser los mismos. El ruido está presente en todas las decisiones individuales y colectivas, y produce errores en innumerables campos, desde la medicina hasta la economía, pasando por el derecho, la salud, la protección de menores y la contratación. Además, también nos molesta e influye a la hora de tomar muchas de nuestras decisiones diarias.