La historia se desarrolla en un remoto pueblo de la Amazonía sudamericana donde el bambú está presente en todo. El jefe de la comunidad, Huáscar, era un anciano maestro que, después de viajar por el mundo, se quedó viviendo en medio de la selva porque así lo había decidido. Tuvo tres hijos, dos varones y una niña de 14 años. Huáscar les deja un legado a modo de recuerdo que llevaba años trabajando en su taller a escondidas y nadie lo ha visto.