Ser feliz es fácil; ponerlo en práctica es difícil. En un mundo plagado de estrés, ansiedad, depresión y vacío existencial, hablar de felicidad es una blasfemia. Y afirmar que es fácil es una completa provocación. La sociedad se ha convertido en un vasto manicomio. La única razón por la que no estamos todos encerrados es porque somos demasiados. Uno de los síntomas de esta alienación colectiva es que cada vez más personas padecen algún tipo de neurosis y enfermedad mental. Nos hemos convertido en maestros en hacernos infelices. Tan poseídos por la mente, vivimos de tal manera que la felicidad es casi imposible. Este libro provocador combina la sabiduría de las antiguas filosofías orientales con los últimos descubrimientos de la neurociencia.