Es la compañía que buscas con tanta desesperación cuando el dolor te llena el pecho y no encuentras respuesta porque la asfixia en tu garganta es tan mortal como cualquier arma. ¿Cuántas veces has dado pasos con el corazón en la mano? ¿Cuántas veces has sonreído, pensando que podrías ocultar el dolor? ¿Cuántas veces te has odiado y te has tragado las lágrimas atascadas en la garganta? ¿Cuántas veces te has derrumbado intentando curar a personas incapaces de besar tus heridas?