A finales de enero de 1939, apenas dos meses antes del fin de la Guerra Civil Española, un grupo de prisioneros franquistas fueron ejecutados cerca de la frontera francesa por soldados republicanos que huían al exilio. Entre estos prisioneros se encontraba Rafael Sánchez Mazas, fundador e ideólogo de la Falange, poeta y futuro ministro bajo el régimen de Franco, quien milagrosamente logró escapar y esconderse en el bosque mientras los republicanos lo perseguían; hasta que un soldado lo descubrió, le apuntó con su fusil y, mirándolo a los ojos, le perdonó la vida.