Fue una de las imágenes más desgarradoras del siglo XX: dos niños, dos príncipes, caminando detrás del ataúd de su madre, mientras el mundo observaba con dolor y horror. Cuando Diana, Princesa de Gales, fue sepultada, miles de millones de personas se preguntaban qué estarían pensando y sintiendo estos príncipes y qué rumbo tomarían sus vidas. En el caso de Harry, esta es, por fin, esa historia.