Este disco debutó en el número 1 de Billboard y contiene los himnos que definieron la programación de MTV y las radios de rock, incluyendo gigantes acústico-eléctricos como "Interstate Love Song", la hipnótica "Vasoline" y la melancólica "Big Empty".
La magia de esta edición radica en su tratamiento sonoro moderno. Las intrincadas texturas de guitarra de Dean DeLeo, las líneas de bajo funky de Robert DeLeo y la poderosa batería de Eric Kretz respiran con una dinámica prístina, permitiendo escuchar detalles ocultos en la mezcla del legendario productor Brendan O'Brien.
Escuchar a Scott Weiland en calidad Lossless (sin pérdidas) a través de un CD físico es una experiencia íntima y arrolladora, capturando su versatilidad vocal en su mejor momento creativo.
Conserva el enigmático arte de portada original (el niño montando el dragón Qilin sobre un pastel), convirtiéndolo en un artículo de colección obligado para quienes crecieron en la era de las camisas de franela y el rock alternativo.