Desde los márgenes de la vida cotidiana, las mujeres emergen en busca de bebés hermosos, de pequeños ángeles fotografiables que completen la imagen de bondad que circulará en los medios. En esos mismos márgenes se reflejan los rostros de los desaparecidos, a quienes muchos extrañan, pero por quienes es mejor no preguntar. La miseria humana, en lo más profundo, sonríe con todos sus dientes y se burla de los personajes que Michelle Recinos nos presenta, riéndose de ellos, de sus esperanzas, de sus deseos de ser amados, de tener una vida en paz; y mientras se ríe de su inocencia, la burla nos alcanza, nos envuelve y nos hace reconocernos como personajes ilusos, creyentes en el amor, dispuestos y deseosos, dispuestos a hacer cualquier cosa —o casi cualquier cosa— por un poco de esa felicidad que se anuncia, que nos hará sentir únicos, especiales, buenos. En Liver Substance, Michelle Recinos documenta desfiles de miseria, voces disfrazadas de indiferencia, deseos de escape que se elevan por el aire. Un carnaval terrorífico al que los contextos violentos nos tienen acostumbrados, encontrándolo explotable y mediático.