Un grupo de niños encuentra un cadáver flotando en las turbias aguas de un canal de riego cerca de la aldea de La Matosa. Resulta ser el de La Bruja, una mujer que heredó el título de su difunta madre y a quien los habitantes de la zona rural respetaban y temían a partes iguales. Tras el macabro hallazgo, las sospechas y los rumores recaen sobre un grupo de muchachos del lugar, a quienes un vecino vio días antes huyendo de la casa de la bruja, cargando lo que parecía ser un cadáver.