Stephen King y los coches furiosos, Stephen King y las madres obsesivas, Stephen King y los fans que nunca quiso, Stephen King y los escritores peores que fracasados, Stephen King y los padres geniales con hachas en mano, Stephen King y los extraterrestres verde fluorescente, Stephen King y los payasos que todos odiamos, Stephen King y los niños que saben cómo salvarse e ignorar a los adultos, Stephen King y las adicciones nevadas. Pocos autores han escrito (y siguen escribiendo) un universo tan vasto y complejo, uno que de una u otra forma nos interpela a todos. Pero también pocos escritores son tan mal vistos por la, por desgracia, élite cultural.