Si lo prefieres frío, puedes guardarlo en el refrigerador, en una zona limpia y de preferencia alejada de la comida para evitar que se contamine, ya sea durante la noche para sacarlo por las mañanas, o 30 minutos antes de que lo necesites.
Si, por el contrario, lo quieres calientito, mételo 15 segundos al microondas y checa si le hace falta tiempo, esto depende de la potencia del aparato; aunque debes asegurarte de que quede agradable al tacto y no queme tu piel; otra manera es ponerlo en agua caliente durante 5 minutos, cuidando que el velcro que trae para ajustar no la toque, pues, con el tiempo, deja de pegar.