Gracias a su alta conductividad térmica de 80 W/m·K, disipa eficientemente el calor del procesador o GPU hacia el disipador, ayudando a mantener temperaturas óptimas.
Una larga vida útil y estabilidad térmica a lo largo del tiempo, ideal para sistemas exigentes o de uso prolongado.
Cumple con normativas RoHS y REACH, lo que garantiza que está libre de materiales peligrosos y es segura tanto para el usuario como para el medio ambiente.