Un árbitro (o los jugadores por turnos) gira una ruleta que indica una extremidad (mano derecha, mano izquierda, pie derecho o pie izquierdo) y un color de círculo (rojo, amarillo, azul o verde).
Todos los participantes deben colocar la mano o el pie indicado en un círculo libre del color seleccionado en el tapete de plástico.
No se pueden apoyar las rodillas ni los codos en el piso. A medida que avanza la partida, las posiciones se vuelven cada vez más difíciles, cruzadas y cómicas.
Mantener el equilibrio. El último jugador en mantenerse en pie sin caerse ni tocar el suelo con otra parte del cuerpo gana.