Cuando muere la madre de Katy, queda destrozada. Carol no solo era su madre, sino su mejor amiga y la primera persona a la que podía recurrir cuando la necesitaba. Y ahora, cuando Katy más la necesita, se ha ido. Para empeorar las cosas, se acerca el viaje que madre e hija habían planeado con tanta ilusión: dos semanas en Positano, el lugar donde Carol pasó el verano antes de conocer al padre de Katy. Lleva años esperándolo y ahora debe embarcarse en la aventura sola. Pero en cuanto pone un pie en la costa de Amalfi, Katy empieza a sentir el espíritu de su padre.