El Camino del Tarot muestra que toda la baraja está estructurada como un templo o mandala, que es a la vez una imagen del mundo y una representación de lo divino. Los autores utilizan el arte sagrado del Tarot de Marsella original, creado durante una época de tolerancia religiosa en el siglo XI, para volver a conectar con las raíces de la sabiduría esotérica occidental del Tarot. Explican que el Tarot es una "catedral nómada" cuyas partes, las 78 cartas o "arcanos", siempre deben verse con una conciencia de la estructura completa. Esta comprensión es esencial para comprender completamente el simbolismo hermético del Tarot.