Narrada casi en su totalidad desde el punto de vista de White Fang (un perro mestizo y un lobo), la historia se centra en su viaje de cachorro a la madurez, sus aventuras y sus relaciones con humanos y animales por igual. El autor aprovecha al máximo este enfoque inusual en la narración, profundizando en temas complejos, como la crueldad humana, la redención, la supervivencia y la violencia.