Todos deberíamos recibir una ovación de pie al menos una vez en la vida, porque todos superamos las adversidades. El rostro de Auggie lo hace diferente, y él solo quiere ser como los demás. Siempre camina con la cabeza gacha, su flequillo intentando en vano ocultar su rostro, pero aun así, es objeto de miradas furtivas, susurros ahogados y gestos de asombro. August rara vez sale; su vida transcurre entre las acogedoras paredes de su hogar, en compañía de su familia, su perra Daisy y las increíbles historias de Star Wars.