Quizás hayas notado que tu hijo se abruma con facilidad, siente intensamente y es muy empático. La alta sensibilidad es un rasgo de personalidad que conlleva muchas características positivas, como una mayor creatividad, disfrute de la vida y cercanía con los demás, pero también tiene su lado negativo, como la sensación de agobio o la dificultad para controlar las emociones intensas.