A sus 31 años, Linda tiene todo lo que muchos sueñan y pocos logran: una vida perfecta. Un esposo amoroso, hijos adorables, una exitosa carrera como periodista y una hermosa casa en Ginebra, Suiza. Sin embargo, no es feliz: una gran insatisfacción la corroe y se siente culpable por no poder disfrutar de lo que tiene.