Andrés comparte muchos momentos con su abuelo y su amigo Joaquín. Cuando Andrés se queja de no tener dinero para recolectar objetos como otros niños en la escuela, el abuelo de Andrés lo anima a recolectar vidrios de colores de la playa. Cada copa permitirá al abuelo inventar historias que atesoran mucho más que aventuras. Y es que de estas historias de piratas y faraones, ambos niños aprenderán, sin saberlo, lo que siempre quedará.