Esta es la historia de un lápiz que necesita saber quién es y cómo se llama; y en este proceso de descubrimiento de su personalidad y del ancho mundo, que no es más que la mesa de su dueña Cristina, contará con la inestimable ayuda del diccionario, siempre dispuesto a encontrar el sentido preciso, las desagradables respuestas de la goma de borrar y los sutiles y delicados reflejos sobre la vida que la vela comparte con él antes de consumirse por completo.