A veces es difícil ser un niño. Hay tantas cosas que tenemos que hacer, incluso cuando no tenemos ganas. Hay reglas y consecuencias y por si fuera poco, ¡hay gente mayor por todas partes! Al principio parece que ser niño es una tarea difícil y que los adultos la tienen fácil, pero después de pensarlo bien, uno llega a la conclusión de que ser niño no es tan malo y que siempre hay tiempo para crecer. De hecho, ser un niño puede ser muy divertido: puedes trepar a los árboles con tus amigos o correr debajo de una manguera de riego en un día caluroso, pero lo mejor de ser un niño es que puedes hacer el tonto de vez en cuando.