Marina tenía la vida que pensaba que quería. Ordenado. Seguro. Gris. Hasta que esa noche que tenía que ser perfecta cayó el telón y todo voló por los aires. Noé vivió en el presente. Despreocupado. Sin futuro. Con sus propias reglas. Hasta que el solista de Al Verge of the Abyss los abandonó minutos antes de la actuación y se topó con ojos verdes en un callejón.