Pero en lo más profundo de su alma reinaba la oscuridad. Era una oscuridad amarga, tan oscura como la profunda oscuridad de las grandes cavernas subterráneas. Había salido ileso tras seis años de lucha, seis siglos sin saber si se estaba de este lado o del otro del Gran Misterio... Era cierto que su cuerpo había sobrevivido, pero... ¿y su espíritu? Había visto y experimentado muchas cosas dentro de la muerte, visto muchas vidas e historias desvanecerse en la oscuridad. ¡La guerra, la guerra!... ¿Para qué? ¿Quién la inició, quién la desató, quién la fomentó, quién la ganó?... ¿Pero alguien la ganó?... ¡Negritud, oscuridad!