Alex Claremont-Diaz, el hijo millennial del presidente estadounidense, es un tesoro de marketing para la Casa Blanca: guapo, carismático e inteligente. Lo que nadie sabe es que no soporta al príncipe Enrique, nieto de la reina de Inglaterra. Por eso, cuando los tabloides se hacen con una fotografía que muestra un altercado entre Alex y Enrique, las relaciones entre Estados Unidos y el Reino Unido se enfrían.