Durante an~os, el cardio´logo Arthur Agatston urgi´a a sus pacientes a perder peso por el bien de sus corazones, pero las dietas resultaron demasiado difi´ciles de seguir o muy severas. Algunas eran hasta peligrosas. Aparentemente nadie podi´a seguir los regi´menes bajos en grasa durante mucho tiempo. Y una dieta no sirve para nada si uno no la puede seguir.