Publicada en el exilio entre 1907 y 1908, la novela del ruso Masksim Gorki (1869-1936) refleja como ninguna otra la miseria y penurias de los obreros rusos al final de la era zarista. Su deseo de mejoras es violentamente reprimido. Destaca en ella el papel de la doctrina marxista a través de libros, periódicos y panfletos revolucionarios, así como la solidaridad de una madre maltratada con su hijo y con sus compañeros de sufrimiento, unidos por la causa revolucionaria. En 1926, el cine soviético la llevó a la gran pantalla.