«Soy un hombre enfermo… Soy un hombre lleno de rabia. Un hombre desagradable, además». Así se presenta el narrador anónimo de Notas del subsuelo, una de las voces más inquietantes y fascinantes de la literatura moderna. Desde su escondite en San Petersburgo, este hombre, lúcido hasta la enfermedad y orgulloso hasta la autodestrucción, despliega una confesión que es a la vez una diatriba, una autopsia moral y un descenso a los recovecos más incómodos de la conciencia. Entre invectivas, paradojas y destellos de ternura, retrata su batalla íntima contra el mundo —y contra sí mismo— con una sinceridad dolorosa.