Los libros que componen la «Metafísica» de Aristóteles sufrieron todo tipo de vicisitudes: fueron legados, enterrados, vendidos, transcritos y finalmente llevados a Roma, donde se compilaron bajo el título por el que se les conoce hoy. El propio Aristóteles denominó a este conjunto de tratados «filosofía primera». Abordan cuestiones fundamentales que han perdurado hasta nuestros días, resumidas en la famosa pregunta: