Bernarda Alba enviuda por segunda vez y decide pasar los próximos años de su vida en luto total, en el que pretende sumergir también a sus hijas. La obra presenta una visión dramática de la España profunda, de férreas costumbres religiosas, de familias dominadas por la apariencia de buenas costumbres cristianas. García Lorca también aprovecha estos tres actos para centrarse en la mujer y su papel en una sociedad en la que se la deja de lado.